INICIA EL CICLO DE LA DANZA DE LAS MAESTRÍAS
El pasado 28 de abril dio inicio la serie La Danza de las Maestrías, con el primero de una serie de conversaciones que estará realizando el Capítulo de Panamá de la International Association of Coaching.
Estos encuentros son organizados por el Comité de Encuentros de Aprendizaje, conformado por Ariadna Sánchez (coordinadora), Fanny López, Manuel Len y Ricardo Sasso. En esta oportunidad, se contó con la moderación de Markel R. Méndez H., también miembro voluntario del Capítulo de Panamá de la IAC.

El concepto de danza propone un diálogo abierto y espontáneo entre las personas invitadas, para recrear su experiencia con un conjunto de Maestrías seleccionadas.
La IAC es mundialmente conocida como la casa de las Maestrías, con una estructura única de nueve proposiciones para el coaching de excelencia, que constituyen un marco especializado y de alto valor para la práctica de esta disciplina.
En esta oportunidad, que constituyó el punto de arranque para estas danzas, se contó con la invitada especial Marlene Maseda, figura pública ampliamente reconocida y Neuro Coach quien, a través de un diálogo ameno y cercano compartió sus reflexiones y experiencias en torno a tres de las Maestrías de la IAC:
- Escuchar con compromiso.
- Procesar en el presente.
- Percibir, afirmar y expandir el potencial del cliente.
Sorprendió inicialmente su confesión con respecto a la maestría de escuchar con compromiso:
“El tema de la escucha para mí ha sido un reto. Cuando me estaba formando como neuro coach, cuando llegué a esta maestría pensé que me la iba a saltar. En todo lo que he aprendido con respecto a la escucha, cuando haces ese trabajo tan hermoso de entregarte totalmente a tu coachee, tú dejas de ser importante porque la otra persona es la que necesita tu entrega absoluta, estar consciente y atenta, cuando empiezas a practicar eso te das cuenta de lo maravilloso que es. Ha sido un gran reto y hoy te puedo decir que lo aplico con más facilidad, como neuro coach y en mi vida cotidiana.”
Sin duda para muchas personas puede ser un desafío el alcanzar un estilo de escucha más comprometido, libre de juicios o expectativas, abierto al aprendizaje constante y desde un lugar de mayor empatía y conexión. Por eso, lo primero que resaltó de esta conversación fue su mirada humana, desde la cotidianidad, para luego adentrarse en el coaching de excelencia.
La Maestría escuchar con compromiso exige una atención total, la consideración de los elementos verbales y no verbales que se presentan, y el reconocimiento de patrones de pensamiento o creencias en lo que el cliente expresa.
Siguiendo esta línea de pensamiento, Marlene conectó con mucha fluidez con la Maestría Procesar en el presente. Sobre esto la invitada especial expresó:
“Cuando estamos presentes podemos acompañar a la otra persona desde el ser. Pones todos tus sentidos, apertura mental, experiencia y conocimiento en ese momento. Estamos en ese instante, no a lo que pasó o lo que no sabemos si va a pasar, sino que nos mantenemos en esa atención, percibiendo a la otra persona, es como que lo demás desaparece, como si estuvieras en un ambiente donde no existe nada más sino esas dos consciencias”.
Procesar en el presente es un llamado constante a la atención plena en el ahora, en las circunstancias y las percepciones del tiempo actual, actualizando constantemente cualquier elemento que provenga del pasado (recuerdos) y del futuro (expectativas, visiones), para priorizar el sentido que tienen en el ahora.
Esta es una distinción importante en el ámbito del coaching, porque todo lo que aparece en el diálogo entre el coach y el cliente se traslada al ahora, para comprender cuál es su impacto y lugar sobre las metas, las acciones y dinámicas de la persona.
Así continuó el diálogo con Marlene, hasta entrar en la tercera Maestría a ser abordada en este encuentro: Percibir, afirmar y expandir el potencial del cliente.
Ella lo formuló inicialmente de esta manera:
“Lo vivo de una manera auténtica, cada vez me entrego a ese momento en la sesión con un coachee. Me entrego a ese momento, soy lo que soy, es lo que tengo. Esa entrega te lleva a una conexión con la otra persona en un nivel tal que la otra persona siente que esas preguntas son precisamente las que necesita escuchar”.
Parte de la labor de un coach es acompañar a través de preguntas, una práctica que permite al cliente el proceso de reflexión y el hallazgo de sus propias respuesta o incluso nuevas interrogantes. La dinámica va generando claridad, comprensión y compromisos. Se trata, podría decirse, de un proceso de aprendizaje, que va un paso más allá del adquirir nuevas habilidades o desarrollar competencias, para transitar hacia zonas desconocidas a través de la transformación de las percepciones y las formas de hacer.
Marlene nos comparte lo que para ella ha sido descubrir su propio potencial:
“Ha surgido el potencial de la reflexión, el potencial del compromiso de escucharme, de respirar, de tener la calma para saber qué es lo que pasa dentro de mí, qué es lo que siento, cómo me siento, para qué pasa esto. Desde esas preguntas que me hago, es una manera de conectarme y de crecer con el propio proceso”.
Estas palabras parecieran indicar que existen infinitas posibilidades dentro de las personas, las cuáles pueden ser reconocidas en el vivir, particularmente en momentos de cambio y al enfrentar la adversidad. Percibir nuestro potencial es, quizás, un ejercicio constante que multiplica las formas que tenemos de avanzar, abordar un desafía, e incluso generar oportunidades a través de nuestra creatividad, allí donde antes no las podíamos ver.
El diálogo con la Neuro Coach Marlene Maseda culminó con un agradecimiento por parte de quienes pudimos compartir sus reflexiones, y también con un reconocimiento de esta invitada tan especial a quien fuera su coach en el pasado, hoy miembro del Capítulo de Panamá de la IAC:
“Me enamoré de este trabajo gracias a ella. La pregunta del ‘para qué’ se lo escuché a Ariadna Sánchez, ese ‘para qué’ tenía una razón poderosa en mi vida. (…) Por una crisis, por una caída, fui a parar en las manos de Ariadna y ella fue mi acompañante, ella es mi inspiración y es una mujer que valoro hoy, que me enseñó como ser una coach comprometida desde el corazón”.






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